Sunday, March 15, 2009

Oh, no, los republicanos también se comportan como políticos!

Veamos lo que opina Gil Lavedra del adelantamiento de las elecciones:

- "La modificación de las normas que establecen el calendario electoral, exclusivamente por razones de conveniencia de una facción, causa un innecesario daño al corazón mismo del sistema democrático" (Nótese el uso del término "facción" en lugar de "partido", una distinción más propia de autores del siglo XVIII como Burke o Bolingbroke que de cualquier análisis contemporáneo).
- "Las razones... son claramente elitistas y antidemocráticas y dejan al desnudo el intento de obtener alguna ventaja electoral".-
"... Un nuevo retroceso en lo que nos queda de institucionalidad democrática".

Ehhhh, ¿no será mucho? ¿"Elitista", "antidemocrático"? Si uno no recuerda mal, Gil Lavedra era viceministro del Interior de Alfonsín cuando éste adelantó las elecciones presidenciales de 1989 para 7 meses antes del fin del mandato. El propio Alfonsín empieza argumentando que lo hizo para que "la campaña no se hiciera en invierno" (sic!!!), pero termina concediendo que "yo también temía que el problema económico, frente a tantos temas que se iban produciendo, se deteriorara. Entonces yo también tenía interés". Bien Raúl Ricardo! Cuando están en el gobierno, hasta los tribunos de la república se comportan buscando sostener su poder. Vaya novedad. (Y uno diría que lo de Alfonsín era mucho más irresponsable que lo actual, porque su interés convirtió al Presidente en un pato renguísimo durante muchos meses en medio de una mega-crisis; tanto que debió adelantar la entrega del cargo también).

Gil Lavedra, bancamos el juicio a las juntas, está todo bien con vos. Pero, vamos, eras viceministro del Interior, es justo el órgano encargado de cuestiones electorales! Seguro que hasta está tu firma en aquel proyecto de adelantamiento de elecciones... Igual, no nos escandalizamos: sacar notas indignadas es un recurso igualmente válido en la búsqueda de maximizar el poder.

62 comments:

Ana C. said...

Criador, tengo la impresión, que puede estar equivocada, que el tema en la época de Alfonsín estaba bastante más librado a la discrecionalidad del gobernante. Que esa discrecionalidad se trató de disminuir con una ley del 2004, promovida entre otros por la actual presidenta, y que, de forma igualmente discrecional, se trata de cambiar ahora por la misma persona que en su momento quiso reducir la discrecionalidad.

Me hace acordar un poco a lo de Clarín. Hace como un año, el gobierno apoyó – y hasta forzó, diría yo – la fusión de dos canales de televisión, pese a la opinión en contrario del presidente de la Comisión de Defensa de la Competencia y ahora la quiere volver para atrás.

Medio una risa todo. Si no fuera para llorar, en realidad.

El criador de gorilas said...

Efectivamente creo que tu impresión es equivocada, porque desde 1994 cualquier reforma electoral requiere la aprobación de la mayoría absoluta del total de los miembros de cada cámara. No sé, entonces, qué tendría de "igualmente discrecional" la modificación actual...

Por otra parte, aun si fuera el caso, me sorprende que siendo economista te den ganas "de reir" o "de llorar" al observar que la misma persona, bajo un set de incentivos distintos, se comporte diferente. Yo creí que el supuesto de racionalidad lo habíamos tomado de los economistas...

Ana C. said...

No me parece que en este caso se trate de una reforma electoral, sino de algo mucho menos importante ¿eh?

Bueno, la idea de las leyes, la institucionalidad, la rendición de cuentas y todas esas cosas a las que en Argentina no se les tiene demasiado respeto es, justamente, que toda la sociedad no tenga que sufrir las consecuencias de que a una sola persona, o a un grupo pequeño de personas, le cambie de repente el conjunto de incentivos y se comporte de manera diferente.

Como supongo bien debes saber, lo que es racional para los individuos, no siempre, o casi nunca, es óptimo para la sociedad (de lo que trata el dilema del prisionero, dicho sea de paso). Si vamos a tomar cosas de los economistas, tomemos todo.

Ariel said...

Ey, Ana, me parece que no es ni una persona ni un pequeño número de personas. Si así fuera, no podría pasar por el Congreso. ¿No te parece?

El criador de gorilas said...

¿"Que toda la sociedad tenga que sufrir las consecuencias" de que el Congreso adelantó las elecciones? Ehhhh, no veo suicidios colectivos porque se haya acortado el tiempo para cierre de listas, campaña, debates, afiches, publicidades... Sólo los actores políticos ven alterados los incentivos. Y eso es algo habitual en muchos países, incluyendo los países parlamentarios en los que el Primer Ministro puede manejar el calendario electoral según se conveniencia. (Sí, no se puede comparar, son dos sistemas de gobierno distintos, etc.; pero en este asunto en particular, no veo qué es lo que vuelve "grave" que suceda en una presidencialismo a una práctica normal en un parlamentarismo. Sólo se me ocurre la extensión del período entre el comicio y la asunción de los legisladores, pero no parece que el mundo se caiga porque pasen 2 o 6 meses).

No es ni "una persona" ni "un conjunto pequeño de personas": es una mayoría calificada (exigida constitucionalmente) la que deberá aprobar la reforma. Son tres actores de veto distintos (Diputados, Senado, Ejecutivo; hasta me animaría a agregar a las comisiones que deben emitir dictamen). Aflojemos un poco entonces con la idea de que es una decisión discrecional...

Ana C. said...

Claro, si pasa por el Congreso, como está programado (a propósito, ¿por qué la presidenta hace tanta alharaca cada vez que manda legislación al Congreso, como si hubiera que felicitarla por eso?) y todo el mundo la aprueba, sería genial. Todo el conjunto de los partidos políticos estaría de acuerdo en que adelantar las elecciones en momentos de crisis es la decisión correcta y, listo, se terminó el asunto.

Ahora, hay que ver si eso se condice con la realidad. Por lo que yo leí en los diarios, no hay demasiados personajes de la oposición que estén festejando el hecho y mucho me temo que en las próximas semanas veamos discusiones bastante acaloradas y tiradas de los pelos sobre un tema que, en el fondo, es bastante irrelevante.

De todas formas, lo que mueve a los políticos de cualquier inclinación es ganar elecciones, no veo por qué los otros tendrían que festejar un cambio que evalúan, acertadamente o no, como perjudicial.

En los países con sistema parlamentario donde el Primer Ministro llama a elecciones cuando se le ocurre, eso está estipulado por ley y el "cuando se le ocurre" tiene ciertas limitaciones.

Ana C. said...

Aunque, si esto llega a ser algo más que una expresión de deseos de La Nación, yo que Cristina me hago la tonta y meto violín en bolsa.

El criador de gorilas said...

"Si pasa por el Congreso... y todo el mundo la aprueba, sería genial". No, de hecho no se necesita que "todo el mundo" la apruebe; alcanza con las mayorías que fija el artículo 77 de la CN.

"mucho me temo que en las próximas semanas veamos discusiones bastante acaloradas...". Bueno, los conflictos de intereses suelen tramitarse así. Yo, la verdad, no le "temo" a las discusiones acaloradas...

"De todas formas, lo que mueve a los políticos de cualquier inclinación es ganar elecciones". Exacto. Entonces no veo por qué esas cosas te dan "ganas de llorar", como te indignabas inicialmente. (En verdad, creo que te indigna cuando eso lo hacen los políticos de cierto partido; si lo hacen radicales, socialistas y cobistas, está todo bien...).

El criador de gorilas said...

Ah, y no sé muy bien cuáles son los "límites" que tiene un PM cuando disuelve las cámaras y convoca a elecciones. Creo que con su sola voluntad (sin otros actores de veto) alcanza.

Maq said...

Criador, la medida es bastante discrecional, pero coincido en q no da para hacer tanta alharaca con eso... En USA tienen un calendario electoral bastante rígido, acá depende un poco más de las condiciones del momento. Son distintas reglas, es todo.

Ana C, tengo entendido que el padre de la economía, A. Smith, fue el que observó que cuando siguen su propio interés en el mercado, los individuos promueven el bienestar público mejor que si quisieran hacerlo adrede. No da para decir que "casi nunca" lo que es racional para los individuos lo es para la sociedad... El DP no es más q una situación particular que no siempre se presenta en la práctica.

Ana C. said...

Lo que da risa o ganas de llorar es la falta de seriedad y de perspectivas más o menos de largo plazo en cómo se manejan las políticas públicas, Criador.

Me llamaría mucho la atención que no estemos de acuerdo en eso.

Che, y yo no me indigno. Pero me parece bastante preocupante que un día digamos una cosa y al otro, otra. En ese sentido, Gil Lavedra parece bastante consistente.

Y aunque mis preferencias políticas vayan por el lado que decís, me parecería igual de malo si viniera de ese lado. Es más, me parecería todavía peor.

Yo conozco bien solamente el sistema electoral danés y el límite ahí es el máximo de 4 años entre elección y elección. No es un límite demasiado fuerte, la verdad, pero está ahí y lo respetan.

Maq, veo que no sabés que desde Adam Smith hasta ahora, mucha agua ha corrido bajo el puente y cualquier economista que sepa algo más que lo que se estudia en esas escuelas de liberales que pululan en Argentina hace rato que lo sabe. La suma de los intereses individuales no tiene por qué ser mejor para el bienestar de toda la sociedad, ni mucho menos.

El Dilema del Prisionero es maravilloso y sirve para explicar montones de cosas aunque en circunstancias bastante específicas, es cierto.

El Conurbano said...

Una pregunta: ¿a que dirigente de la oposición consultó Macri para desdoblar las elecciones en Capital?
¿y la seguridad jurídica?
je, saludos

Ana C. said...

Creo que la legislación al respecto es diferente.

El criador de gorilas said...

Ana, la cuestión no es si la racionalidad individual conduce a resultados colectivamente beneficiosos o no. Ésa es otra discusión. Lo que digo es por qué, en tus análisis como economista, no exigís que los individuos se comporten de modo altruista, desinteresado, etc., y cuando hablás de política te agarra una indignación nelson-castrista que demanda que los políticos sean así... Si los resultados colectivamente beneficiosos en economía se consiguen no exigiendo altruismo en los actores, lo propio debemos hacer cuando analizamos política.

"Pero me parece bastante preocupante que un día digamos una cosa y al otro, otra. En ese sentido, Gil Lavedra parece bastante consistente". Esta frase no la entiendo. ¿Te preocupa que se cambie de postura pero te parece consistente que Gil Lavedra considere hoy "elitista y antidemocrático" lo que consideraba positivo cuando lo impulsó desde el ministerio del interior? Beats me...

Ana, obvio que hay un límite máximo para la convocatoria de elecciones. Eso pasa en cualquier país democrático del mundo! Si ésas son todas las "limitaciones" a las que te referías, entonces concluirás que en un parlamentarismo, por definición, la discrecionalidad del Ejecutivo para manejar el calendario electoral es muy superior al del presidencialismo.

el_bost said...

Maq y Ana C, me parece que estan de acuerdo en que lo racional desde el punto de vista individual no siempre es optimo desde el punto de vista de la sociedad. No vale la pena discutir porque a uno se le escapo un "casi nunca".

Estoy con los que dicen que si el ejecutivo manda el proyecto, el congreso aprueba con mayoria absoluta y la corte no declara la inconstitucionalidad, no es para tanto.

Las dispares reacciones de Sola y De Narvaez son ilustrativas: solo se fijaron en como afecta su chance de encabezar la lista.

Los politicos no son los unicos que se fijan en el interes propio. Por ejemplo, yo estoy caliente porque me saca, o dificulta mucho, la posibilidad de votar. Y ya aprendi que es irresponsable pedirles que sean "mejores personas" que yo. Todo en el marco de la ley, claro.

Anonymous said...

Criador, un'altra volta me ha obligado a intervenir. Alfonsín no me ha caído nunca simpático, pero lo cierto es que él NO adelantó las elecciones en 1989. Simplemente, las convocó en el límite del plazo que le permitía la vieja Constitución de 1853-60 (vedasi el viejo artículo 78). Las consecuencias son bien conocidas por los argentinos. E questa é la principale diferencia con las elecciones anticipadas en los diseños parlamentarios: se il governo pierde la votación, se va a su casa el primer ministro y su gabinete y el candidato opositor vincente lo reemplaza inmediatamente. En el presidencialismo, invece, el presidente tiene un mandato fijo. Y si su partido cae en una elección intermedia, él (o ella) debe transitar esa tensión con un congreso adverso. No está dicho que Kirchner pierda las legislativas (in fatti, io non ci credo). Pero la mera posibilidad de tener un compás de cinco meses entre electos vencedores e incumbents derrotados non mi pare beneficiosa para el presidencialismo en Argentina.
GIOVANNI SARTORI

el_bost said...

Criador, habia visto tu comentario al escribir el mio.

No estan diciendo lo mismo, con tonos diferentes de acuerdo a sus simpatias? No estan de acuerdo en que, tanto en politica como en economia, lo importante es que haya una regulacion/legislacion apropiada y que se la respete, y que confiar en el altruismo de los agentes es suicida? Si es asi, el debate se limita a si se esta violando alguna norma o no. Si esa norma no es optima, a llorarle a la constituyente que no puso otros limites.

Maq said...

Criador, hay que distinguir entre el método de análisis y los resultados beneficiosos. Suponer que los actores son egoístas racionales tiene sentido para estudiar tanto la economía como la política, pero de eso no se sigue que en ambos casos los resultados sean socialmente beneficiosos. En economía lo son casi siempre porque, en la medida en que no puedo usar la fuerza, tengo que convencer al otro de que me venda lo que quiero comprarle (o me compre lo que quiero venderle). En la política, en cambio, puedo usar la fuerza.

Ana, si vos querés conseguir algún bien o servicio, ¿qué hacés? ¿les rogás a los demás que te lo concedan graciosamente? ¿o pagás para obtenerlo, por ende satisfaciendo el egoísmo del que te lo vende? La contribución de Smith fue observar que ese mecanismo básico es la base de todo mercado, más allá de que haya mucha intervención estatal o no. Si no creés en eso, tenés q pedir una economía planificada de tipo soviético...

El criador de gorilas said...

Giovanni, de acuerdo, de hecho más arriba digo que la única diferencia entre un sistema y otro es el plazo entre elección y asunción. ¿Pero tendremos un Congreso "lame duck" como dice hoy el cronista parlamentario de Clarín? Tengo mis serias dudas; eso se aplica a la pérdida de poder de los presidentes en retirada, ¿pero por qué se aplicaría al legislativo? Algunos reelegirán; los que no, seguramente canejarán su voto a cambio de lugares futuros en otros órganos estatales. No parece que la capacidad de tomar decisiones quede afectada.

OK, estrictamente no fue un adelantamiento. Alfonsín habla de que "anticipó demasiado" las elecciones. Lo cierto es que, si estamos analizando los efectos sobre las expectativas de los actores políticos, la decisión obró como un adelantamiento, porque nadie esperaba las elecciones en mayo.

El criador de gorilas said...

Maq, Bost, es que el post no indaga sobre qué es más o menos beneficioso colectivamente. Para juzgar la política ya están los editorialistas domingueros; para analizarla, no hay tantos lugares...

Sólo digo que el republicanismo procedimentalista está más en las formas, en la estética, en las maneras, en los modales, de quienes lo propugnan; en sus acciones, sobre todo cuando están en el gobierno, se rigen por los mismos principios que los denostados políticos antirrepublicanos. Y no tiene nada de malo que así sea.

Honorio said...

"Congreso lame duck"... Magnetto, interveni la seccion Politica!.

Ana C. said...

Criador, de vuelta, lo de "indignación", "gravedad" y todo eso es algo que vos le atribuís a mi postura. Yo nomás creo que lo mejor es tener un marco institucional estable y no uno que cambie según las ganas de los políticos o su conjunto de incentivos temporales, para decirlo en esa forma algo rebuscada que establecimos antes.

¡Y es que sí! También es una discusión sobre si las decisiones individuales son las óptimas socialmente. Las reglas electorales también sirven para establecer el mecanismo de incentivos dentro del cuál se tienen que mover los políticos para ponerles límites cuando sus intereses individuales no son los óptimos con respecto a la sociedad.

Con respecto a la economía, la política y la racionalidad, personalmente creo que el supuesto de racionalidad es muy fuerte. Los seres humanos somos tan racionales como podemos serlo y de hecho ese supuesto está muy discutido en la teoría económica moderna. Además de que el altruismo también puede entrar en la función de utilidad de los agentes, por más que sean racionales. Así que no me parece que haya mucha diferencia en cuanto a mi visión en cuanto a cómo funciona el mercado de bienes y servicios y el mercado político.

Maq, entre el libre mercado y la economía planificada de tipo soviético hay todo un continuum de economías mixtas que en la realidad se ha demostrado como mucho más eficiente que cualquiera de los otros dos. La mano invisible de A. Smith no funciona cuando hay bienes públicos, información asimétrica y mercados imperfectos, así que en realidad funciona bastante poco. Stiglitz dice "nunca" pero a lo mejor exagera.

¿Qué impulsó Gil Lavedra como Ministro del Interior? ¿El adelantamiento de Alfonsín? Pero ¿eso cambiaba alguna regla? Además de que la situación en el '89 era bastante más dramática que la actual y de que los radicales eran perfectamente conscientes de que perdían las elecciones fueran uno o cinco meses después.

Me parece que hablar de "cambios en las expectativas" sin que haya cambiado una regla es un poco correr el arco de la discusión.

Tampoco me gusta el republicanismo procedimentalista, me parece vacío de contenido, pero cambiar una regla que vos mismo propusiste en su momento, tampoco es lo ideal, convengamos.

Lic. Baleno said...

Impecable lo suyo Criador.

Charrua said...

Criador, que costumbre esa de adelantar las elecciones, eh? Estoy un poco de acuerdo con Ana y con Ud., la verdad.
En todos los ámbitos hay reglas escritas y no escritas. Estrictamente, no hay por que hacerles caso a las no escritas, y ocasionalmente son rotas, pero es razonable que haya un "precio" por romperlas.
Es decir, Kirchner tiene derecho a cambiar la fecha porque le conviene, pero eso no quiere decir que los otros no tengan derecho a hacerle pagar un precio político por hacerlo.
Para ponerle un ejemplo de que puede suceder en caso contrario, fijese en cómo el filibuster (o su amenaza) evolucionó de algo ocasional a casi permanente sin ninguna modificación legal. Simplemente, se dejó de percibir como incorrecto usar de forma sistemática una práctica que era supuestamente excepcional.
Sobre ese extraño tema republicano-antirepublicano, repito que lo que hace la diferencia no son los modales, sino las chances de que uno de los actores (Ud. ya sabe cuál) se convierta en un PRI argentino. Ese es el temor/deseo que mueve las percepciones de los jugadores.

El Profe said...

Ana,
¿qué regla está cambiando Cristina Kirchner? Por lo que entendí del argumento del Criador, ES LA REGLA ESTABLECIDA POR LA CONSTITUCION DE 1994 que se puede cambiar la fecha de las elecciones si lo aprueba una mayoría calificada en ambas cámaras.
Si el Congreso lo aprueba no se viola ninguna regla: se usa un mecanismo institucional para cambiar la fecha de las elecciones.
Si eso te parece mal porque el gobierno lo hace por su propio interés (aunque no viole reglas), estás usando un estándar para juzgar al gobierno y otro para juzgar a Alfonsín y Gil Lavedr
a (y no importa que la UCR fuera a perder igual; el viejo Alfonso admitió que puso la fecha lo antes posible porque le preocupaba cómo la economía le iba a pegar a su partido en las elecciones).

Anonymous said...

Hay por lo menos seis paises latinoamericanos mas que deben realizar las elecciones en el año 2009 y ninguno de ellos ha adelantado las fechas de las elecciones es que estan mejor preparados que Argentina para paliar los efectos de la crisis economica mundial?

Andy Tow said...

Criador, se equivoca. En los regímenes parlamentarios el primer ministro, canciller o como se llame el jefe de gobierno, no tiene la autoridad para disolver el parlamento. Esa facultad es exclusiva del jefe de Estado: presidente, monarca o su representante. Esta es una característica definitoria de tales regímenes, como la posibilidad de censura o la membresía simultánea en ejecutivo y legislativo.

De manera que para modificar el calendario electoral el jefe de gobierno tiene que lidiar con un mandatario con frecuencia no elegido por el voto popular y con un mandato fijo cuando no vitalicio.

Todo esto no quita que comparta con Ud. que no faltan las veces que la oposición se opone solo por la oposición misma.

Iván said...

Criador, entiendo tu punto. Creo, sin embargo, que el problema con el adelantamiento de las elecciones no es que se viole una ley (porque ninguna ley se está violando) ni que se trate de una movida maximizadora de votos (que es lo que se espera de cualquier movida política) sino que da la impresión de que hay un cambio constante en las reglas de juego. Cristina hace tres años apoyó la reforma a la ley electoral para fijar la fecha de las elecciones (y por lo tanto evitar "discrecionalidad" y dar "previsibilidad" al sistema electoral) y ahora pide una reforma en la ley para cambiar la fecha. Está en todo su derecho y el art. 77 de la CN se lo permite, no es nada en absoluto ilegal, pero lo que molesta es que entonces uno se pregunta ¿para qué fijaron la fecha si después deciden cambiarla?... el código electoral pierde sentido si se apela a modificaciones constantemente (ok, la CN pide una mayoría calificada por lo que dificilmente el Código Electoral se cambie todo el tiempo, pero el hecho de que el Congreso al fin y al cabo tenga algún rol en nuestro sistema mal que le pese a los anti-presidencialistas hace que el oficialismo casi siempre cuente con esa mayoría).

Creo que es eso, el cambio en las reglas de juego lo que "molesta" a muchos republicanos... el hecho de que la estrategia política del oficialismo no sea jugar "dentro" de la cancha, sino correr el arco, cambiar las líneas de lugar, etc. Este tipo de actitudes (que no son patrimonio exclusivo de ningún partido) creo que son las que han contribuido a "vandalizar" la escena política argentina, al punto de que nadie hoy en día se escandaliza cuando la candidata que resultó segunda en la elección presidencial afirme que vivimos bajo un régimen dictatorial y que los argentinos somos como los judíos yendo en tren hacia Auschwitz (sic). El cambio constante en las reglas de juego hace que las estrategias políticas no tengan códigos. No sé si es bueno o malo eso, pero para mí me suena más malo que bueno, sobre todo porque soy positivista.

El criador de gorilas said...

Andy, no creo que el rey de inglaterra sea un actor de veto para una decisión del primer ministro. De hecho, Tsebelis y compañía no lo consideran como tal...

Anonymous said...

Volviendo al título. Coincido con el Criador que el discruso de los republicanos es "no cambiar nada". Y "no cambiar nada" es poco republicano.

Cada ley es un cambio en las reglas de juego.

Anyway, esperamos de Cristina que apueste por la institucionalización por la que la votamos.

Atte,

Ignatius

Andy Tow said...

Criador, no puedo responder por Tsebelis, pero en los regímenes parlamentarios la disolución es una prerrogativa del jefe de Estado. En el Reino Unido, el primer ministro tiene que pedir la disolución al monarca, y éste, en teoría, puede negársela. Lo que significa que al menos puede no hacérsela tan fácil.

Claro, Ud. dirá, que el monarca rechace una disolución o ponga impedimentos no es políticamente posible. Pero yo le pregunto: ¿a Ud. hace un año le parecía políticamente posible que el vicepresidente desempate con un "voto no positivo" contra su compañera de fórmula?

Y aprovechando que Ud. sabe, dígame, ¿Tsebelis y compañía consideran al vicepresidente en sistemas presidenciales como un actor de veto?

Lola said...

Es llamativo cómo se analiza cada pelo y cuarto de pelo de lo que hace una presidente que, por otra parte, ha llevado a cabo acciones de gobierno que yo no he visto desde que tengo uso de razón (lamentablemente, a poco de tener uso de razón empezó la dictadura). Volver a poner el Estado en su lugar, aún antes de que la crisis financiera obligara a hacerlo en en otros lares (inauditos) del mundo, haber recuperado nuestras jubilaciones, haber recuperado empresas que el Kotur había regalado mal, haber peleado por asegurar para el Estado una cuota aceptable de los beneficios que rinden los recursos naturales (¿o la tierra y sus frutos no lo son?) a costa de casi naufragar con la marea terrateniente en contra... Todo eso suena a sueño de una noche de verano a esta altura del partido, después de tanto gobierno noventista expoliador y hueco. Faltan cosas, sí, pero ¿dónde se ha visto un gobierno perfecto? Y resulta que adelanta las elecciones sin siquiera salirse del marco legal y todos los guardianes de la moral y el civismo (¿se acuerdan de esa materia?) reaccionan como si hubiera hecho un golpe de estado. ¿No habrá que recuperar un poco los parámetros? Un placer conocerlo, Criador.

Ana C. said...

La ley de la que estamos hablando no es la Constitución de 1994, sino la 25.983 de 2004, que modifica el Código Electoral que a su vez sirve para regular la norma constitucional (y que aparece en la nota de Gil Lavedra que linkea El Criador).

Según este artículo de La Nación, Cristina fue una de las defensoras de esa ley en su época de legisladora, cuando seguramente la incentivaban otras cosas.

Después del comentario de Giovanni Sartori, me parece que queda claro que el caso Alfonsín-Gil Lavedra no es el mismo que éste. En uno se usan los límites establecidos, en otro se cambia una regla que ya se había cambiado y defendido antes (y bastante poco tiempo antes, además).

Aunque si tenemos en cuenta el comentario de Charrúa que pone en el mismo lugar a las reglas escritas como las no escritas, sí sería lo mismo.

Yo no lo veo grave e indignante, pero eso de un día sí y otro no lindo no queda, vamos.

distressed abd said...

Me interesa teoricamente el tema de la promocion de la ventaja electoral por medio de reformas institucionales. Sabemos que el ser incumbent tiene per se varias ventajas (el amigo Honorio podria explicar la teoria detras de esta observacion mejor que yo) y que el poder genera increasing returns. Es mas para Przeworski (al que creo que no se lo puede acusar de tener una vision no racional de la politica) las instituciones existen para balancear estos increasing returns con miras a incentivar que los perdedores se queden en el juego al promover la incertidumbre electoral.

Ahora, como debemos considerar estas reformas avanzadas por incumbents que tienen una intencionalidad multiplicadora de la ventaja electoral? En la mayoria de los casos estas reformas no son ilegales, es decir, no estan expresamente prohibidas por leyes o constituciones y son votadas por mayorias (a veces supermayorias) en los congresos. El ejemplo actual del adelantamiento de las elecciones es uno de los mas inocuos de este tipo de reformas, entre los que podemos incluir a la mayoria de las reformas provinciales donde la intencionalidad politica es aun mas evidente (como bien muestran Calvo y Micozzi).

En fin, todo esto para decir que, en mi opinion, el criterio legal/ilegal no es muy util para pensar este tipo de acciones que buscan aumentar la ventaja electoral via la "manipulacion" institucional. Eso si, tampoco me parece util la extension del criterio racional y diluir estas alteraciones de las reglas del juego en el axioma de "todos los actores politicos buscan maximizar su ventaja electoral." Creo que es importante distinguir el nivel de las policies del nivel institucional y que el axioma racional es muy util para entender el primer nivel (i.e. los actores politicos promueven policies para maximizar su ventaja electoral) pero que no es util estirarlo para justificar teoricamente alteraciones del segundo nivel.

El criador de gorilas said...

Distressed, creo que no comparto. Las policies y las instituciones podrán pertenecer analíticamente a niveles distintos, pero en el fondo son ambas consecuencia de equilibrios de poder. Las segundas podrán estar más cristalizadas, pero eso sólo significa que las mayorías requeridas para modificarlas son más exigentes, como es el caso actual. Y no sé por qué los actores políticos buscarían maximizar su ventaja electoral sólo con aquello que requiere mayorías estrechas, pero no con lo que requiere mayorías más amplias. De contar con éstas, apelarán a ellas. (Con el mayor costo que implica conseguir esas mayorías calificadas).

Ana, dado que vos introdujiste la cuestión de los resultados en términos de utilidad colectiva de las decisiones, me parece raro que sigas prefiriendo la decisión de Alfonsín (que estuvo motivada por auto-interés, y que dejó a un presidente rengo en medio de una crisis económica jodida) a la de Cristina (también motivada por auto-interés, pero cuyas consecuencias sobre el bienestar colectivo parecen inocuas).

Personalmente, creo que hay algo más de fondo. Gil Lavedra habla bien, seguro es profesor universitario, es elegante, educado, respetuoso al hablar... Tiene todos los rasgos socio-culturales del "republicanismo". ¿Es así su práctica política? Yo creo que hay insights teóricos para suponer que un político exitoso se rige por principios de maximización de poder, pero también hay evidencia empírica de que el republicanismo no actúa muy distinto del anti-republicanismo. Si Gil Lavedra llevara dos décadas teniendo como jefe político a Barrionuevo, ¿lo consideraríamos un tribuno cívico? Porque su jefe político es el equivalente funcional a Barrionuevo, con la diferencia de que tiene la sensatez suficiente para no salir en los medios... ¿O Lilita no maneja su partido de modo tanto o más personalista que Kirchner al suyo? (seguramente porque hay mayor asimetría de poder entre Carrió y el resto de su "coalición dominante" que entre Kirchner y la suya). La diferencia es que Lilita es un patrón de estancia que cita a Foucault... ¿O el Frente Grande no hacía cosas como convocar a elecciones internas y cambiar el sistema electoral cuando ya estaban las listas inscriptas? Lo hacían, pero citando la ética de la responsabilidad de Max Weber... La gran diferencia (tal vez exagerando un poco el argumento de Ostiguy, pero partiendo de él) son las manners, el léxico, el estilo. Y las políticas "republicanas" generalmente han surgido por negociaciones, equilibrios de poder, exigencias de la opinión pública, no por concesiones graciosas de tribunos bienintencionados. De hecho, si enumeramos cuántas de esas políticas vinieron de gobiernos "republicanos" y cuántas de gobiernos diabólicamente personalistas, no sé quién gana...

Anonymous said...

Criador, creo q no es lo mismo. Porq en el caso de Alfonsin era porq no queria ser ni un min más presidente porq la crisis le estaba quitando años de vida por segundo. Pero el adelantamiento de las elecciones no lo beneficiaban a el o al partido radical en las elecciones.
En cambio ahora, el adelantamiento se hace porq se saben mejor en junio q en octubre. Lo hace la presidenta para favorecer a su partido.
Claramente no es lo mismo.

Ana C. said...

Criador, yo no sé qué leés vos. Parecés el Escriba, de a poco, leyendo todo a medias y contestando cualquier cosa. Yo nunca dije que prefería la decisión de Alfonsín (siempre pensé que tendría que haber hecho las elecciones en octubre y entregar el mando en diciembre, pero que la situación se le fue completamente de las manos) sino que no son comparables.

Lo de que la motivación de Alfonsín estuvo motivada por auto-interés es muy muy discutible. La frase "Yo también temía que el problema económico, frente a tantos temas que se iban produciendo, se deteriorara. Entonces yo también tenía interés", en boca de Alfonsín y en ese momento no quiere decir "yo tenía interés en ganar las elecciones" porque eso era imposible. Posiblemente fuera más algo en el sentido "yo también tenía interés en no entregar un país destruído" o "yo también tenía interés en no perder el poco prestigio que me quedaba" pero lo primero tampoco se le dió y lo segundo seguro que no lo tuvo en el corto plazo (y, por lo que veo, con vos tampoco en el largo).

Pero el asunto es que Argentina lleva 25 años en democracia y que esa democracia todavía es de lo más perfectible, no sólo por razones de forma, sino, sobre todo, de fondo. Pero las formas también importan para el fondo.

Es un poco lo mismo que lo que yo le digo a mi hijo menor cuando nos hace perder el tiempo a los dos discutiendo tonterías como si hay que lavarse los dientes o venir a la mesa rápido cuando la madre lo llama. Si esas cosas ya están establecidas de antemano, podemos usar el tiempo en forma mucho más útil y divertida.

A propósito, en Finanzas Públicas tenemos ahora un politólogo muy sabio como co-autor y su último post discute un poco estas cosas.

PAC said...

Che... comparar a Carrió con Barrionuevo... no es que la defienda a Elisa, pero aun cuando es cierto, como dice Ud. Criador, que hay una cuestión de "manners", lo cierto es que una cosa es ser "un patrón de estancia que cita a Foucault", y otra bien diferente es mandar a la barra brava de Chacarita a prenderle fuego a las urnas en Catamarca... Está bien decir: "En el fondo, ninguno es un republicano sincero". Pero tampoco la pavada de decir que Carrió (o Alfonsín) son iguales a Barrionuevo.

PAC said...

Más allá de eso: si vamos a criticar los cambios de discurso, como usted, Criador, hace con Gil Lavedra, creo que también podemos hacer lo mismo con el presidente del PJ, que un día, en Catamarca precisamente, dice que adelantar las elecciones afecta la institucionalidad y que el que hace eso es porque tiene miedo de perder, y a la semana siguiente tiene que mandar a su señora y a sus delfines a defender lo mismo que había criticado 7 días atrás. Entonces qué, ¿Kirchner es tan falsamente republicano como Gil Lavedra? Pero, ¿el partido de quién está hoy en el gobierno: el de K o el de GL? Convengamos entonces que la incidencia de Néstor en la toma de decisiones públicas es mucho mayor que la de Ricardo. Si esto es así, ¿por qué centrarnos en lo que dice GL, y omitir lo que dice Néstor? Creo que la "indignación" a la que se alude a lo largo de la discusión viene por lo siguiente: está muy bien que utilicemos determinados modelos para hacer análisis político, y asumamos, por ejemplo, que los actores políticos (o las personas en general), buscan maximizar la satisfacción de sus intereses (sea dinero, votos, etc). Pero ello no quiere decir que no podamos apelar a criterios morales y/o legales para criticar/justificar lo que hacen los políticos. El Criador descarta esa dimensión moral/legal, que según él queda en manos de las notas de opinión domingueras. Pero lo cierto es que, implícitamente, el Criador apela a dicha dimensión cuando, por un lado, nos dice que la propuesta de adelantamiento no contradice norma jurídica alguna (y está en lo cierto), pero además critica (en términos morales, aunque no lo quiera reconocer) a Gil Lavedra, por decir ahora algo contradictorio con lo que Gil Lavedra hizo cuando estaba en la función pública. Esa contradicción que el Criador encuentra entre los dichos y los hechos de GL se conoce como "inconsistencia pragmática", y señalársela a otro actor, en términos de reproche o crítica, como hace el Criador, constituye una forma de argumentación moral.
Entonces, para decirlo en términos aun más coloquiales, no jodamos. Lo que uno le critica a la Sra. Fernández o a su marido no es que sean "maximizadores" sino que tengan doble discurso. Y esa es la misma crítica que el Criador le hace a GL.

Maq said...

Criador, comparto que Alfonsín adelantó las elecciones de 1989 porque si hubieran sido en octubre la UCR hubiera perdido muchos votos (de hecho, no sería nada extraño que sus propios correligionarios lo hubieran presionado para que lo haga). También estoy de acuerdo en que la crisis de entonces era mucho más grave que la actual. Pero no coincido con que la de Cristina es una decisión "cuyas consecuencias sobre el bienestar colectivo parecen inocuas". Si el gobierno pierde la mayoría con la que ahora cuenta (no sé si va a perder las elecciones, pero sí creo que va a recibir menos votos y bancas en relación a 2007), vamos a tener que esperar 5 meses para que el voto de la gente empiece a tener efecto en las decisiones políticas, lo cual puede ser muy importante en temas como las retenciones o las medidas polémicas que puedan tomarse a consecuencia de la crisis.

El criador de gorilas said...

PAC, luego amplío, pero no comparaba a Barrionuevo con Carrió. Lo comparaba con su gran amigo en el radicalismo, de quien Gil Lavedra es punto hace rato...

PAC said...

Ah! Pido las disculpas del caso, entonces. La lectura apresurada me traicionó.

Horacio Aldo Cingolani said...

Creo que nunca hay que cambiar las reglas del juego por especulación partidarias o políticas. Las normas deben respetarse dentro de lo posible y no se deben modificar porque se le ocurre al partido gobernante.

Argenideas está haciendo encuetas serias con todos estos problemas de la gobernancia.

vea http://argentideas.blogspot.com/

Ricardo Gil Lavedra said...

Me alegro mucho de haber provocado comentarios tan buenos. Tiene razón Stuart Mill, la discusión es el mejor camino para tratar de llegar a la verdad. Claro está si hay información equivalente y argumentos objetivos. En este sentido la falacia "ad homine" no es buena consejera, y sería buena que "el criador" ls desterrera de sus comentarios, porque no permite sustentar la razón de sus argumentos, se agota en el descrédito del otro.
Terciando en el debate, en las elecciones del año 1989 existía el condicionante del Colegio Electoral que, de acuerdo a la Constitución de 1853, debía reunirse cuatro meses antes de la asunción (recuérdese que se trataba de una elección indirecta por electores que venían desde todos los puntos del país, y en carreta según la épòca de la Constitución). Además, antes de que se reuniera el Colegio debía contarse con el escrutinio definitivo, lo que hace veinte años demoraba más que ahora. Probablemente las elecciones podían realizarse alrededor de la segunda quincena de junio. Alfonsín las adelantó poco menos de un mes, por supuesto que utilizando normas que lo habilitaban totalmente para ello. Por otra parte, era un gobierno que terminba por primera vez su mandato luego de décadas de interrupciones democráticas. El contexto también´señalaba la perversa consecuencia del presidencialismo, cuando se pierde el consenso se inicia un derrumbe sin red. Creo honestamente que las situaciones no son comparables con este adelantamiento.
Desde ya, si el Congreso consagra la nueva fecha con las mayorías exigidas la decisión será absolutamente válida.
Lo que quise decir en la pequeña nora, es que más allá de eso, no es bueno que suceda. No es bueno que se cambien las reglas electorales a capricho de cada gobierno. Sin perjuicio del daño que se provoca a la representación de los legisladores que tienen mandato hasta diciembre.
Incluso teniendo presente la experiencia de Alfonsín (no pudo quedarse en el poder con otro presidente electo), sería deseable que nos acostumbráramos a respetar las reglas aunque no nos gusten.
Cordiales saludos a todos y gracias por los comentarios.
Ricardo Gil Lavedra

Rodrigo said...

El tema no es la modificación sino los tiempos y las formas:

1. Si el tema es una cuestión nacional ("sería suicida...") correspondería consensuar una fecha con lo oposición;

2. Y si no lo es, correspondería anunciar el propósito de cambio de fecha con la suficiente antelación, para permitir a los partidos de la oposición programar su propio calendario de actividades pre-electorales.

Lo intempestivo de la decisión lo muestra el hecho de que, si se llega a demorar/postergar el debate una semana en Diputados o en Senadores, no se llega a la fecha del 28 de junio.

El hecho de que la fijación de la fecha (4to domingo de octubre) la hubiera hecho la propia administración actual cuando apuntaba a construir "un país en serio" es un dato llamativo.

Saludos

Anonymous said...

Il comentario di Ricardo Gil Lavedra, a quien aprovecho para saludar, ya despeja varios puntos, por lo que me ahorro algunos párrafos. Pero, ci sono altri punti sobre los que devo tornare.
1) La situación in Argentina 1989, y cada vez que releo el post del Criador estoy más convinto de ello, era muy diversa de la actual. Los partidos ya tenían seleccionados a sus candidatos desde hacía tiempo (per caso, Menem in luglio 1988) y ninguno de los mayoritarios mostraba oposición a la convocatoria para mayo 1989 -ambas cosas ausentes hoy-. Magari el Criador era muy joven entonces y le ha resultado en consequencia difícil ricostruire el cuadro de ese momento.
2) En los parlamentarismos, el capo de Estado convoca (formalmente) a la elección pero el iter del proceso institucionl lo inicia (informalmente) el capo del governo (empate Criador-Andy). Eso sí, el capo del governo no tiene absoluta libertá para fissare cualquier fecha (y ese margen es menor allí donde el "poder moderador" de la cabeza del Estado está más extendido). Por ejemplo, en Italia ningún presidente del consejo de ministros (da ora in poi PCM) podría establecer una convocatoria en forma unilaterale, tal como lo hanno fatto los Kirchner in Argentina. E si lo volessi fare, il Presidente de la República (PR)le recordaría públicamente que sería mejor tener el consenso de las fuerzas políticas más relevantes y se mostraría renuente a firmar tal convocatoria. Este es un costo, el reto del PR, que ningún PCM estaría dispuesto a pagar. In Gran Bretagna, invece, basta que el primo ministro no fisse le elezione el día del cumpleaños de la Reina.
3) En los parlamentarismos, y también en los semipresidencialismos, existen restricciones temporales para la disolución del parlamento y el llamado a elecciones. Un'altra volta rinvio al caso italiano: c'é il "semestre bianco".
4) A Honorio: los periodistas/editorialistas de Clarín son tan ignorantes como los de Italia. Le recomendaría al autor de esa cazzata (un Congreso lame duck!) que frequente il corso di Istituzioni politiche presso la UBA (si todavía existe y no lo reemplazaron por uno de teología marxista).
GIOVANNI SARTORI

Diego said...

Los ultimos comentarios me han convecido, este adelantamiento es una un gran error del gobierno.

El criador de gorilas said...

Estimado RGL: bueno, primero gracias por comentar. Segundo, efectivamente los comentarios tuvieron una dosis de ad hominem inncesaria; buscaba ilustrar una idea más general, pero al pedo personalizarla. Mis disculpas. Tercero, lamento continuar disintiendo. El meollo es que la decisión de Alfonsín, como él mismo parece conceder, estaba motivada por su propio interés (matizar el efecto de la crisis económica en las chances de la UCR, dificultar la instalación de Menem, etc.). Yo no creo que eso tenga nada de malo, pero en tu nota vos criticàs "el intento de obtener alguna ventaja electoral" en la definiciòn del calendario. Entonces, decìa, creo que el clivaje entre republicanos (por no decir: radicales) y "antirrepublicanos" (por no decir: peronistas) tiene menos de policies concretas que de estilos y modales.

El argumento de los meses que la constituciòn de 1853 fijaba entre la reuniòn del colegio electoral y la asunciòn presidencial me parece un tanto leguleyo. En el 83 no se cumpliò, aunque admito que eran circunstancias excepcionales. Pero en el 46 tampoco. En el 58 tampoco. En el 63 tampoco. OK, todas eran circunstancias excepcionales, pero me suena a que esa disposiciòn tenìa tanta vigencia como exigir una renta anual de 2000 pesos fuertes...

"Lo que quise decir en la pequeña nora, es que más allá de eso, no es bueno que suceda. No es bueno que se cambien las reglas electorales a capricho de cada gobierno". Esto lo podemos compartir. Yo no sè si llamar "capricho" a una decisiòn que requiere mayorìas importantes para ser tomada, pero comparto la idea general. Lo que no comparto, y creo que està en varias frases de tu nota, es la hipèrbole sobre "daños al corazòn del sistema democràtico", "razones elitistas y antidemocràticas", etc.

Saludos.

El criador de gorilas said...

Giovanni, pero ya ve que yo cursè esa materia y me comprè tanto lo de las instituciones informales que de reglas formales vengo mal...

Anonymous said...

Muy interesante el post y los comentarios.- Más allá de juzgar éticamente la validez de jugar con un cronograma electoral en función de circunstanciales ventajas de tal o cual partido gobernante, me parece que hay una condición previa: No se puede medir con distinta vara al gobierno y a la oposición.- Hace pocos días Morales -el de la UCR- se congratulaba en todas las radios por el triunfo radical en Catamarca.- No lo escuché quejarse porque allí se hubiesen adelantado 7 meses las elecciones.- Binner, en Santa Fe, creyó que le convenía más adelantar las elecciones provinciales al 30/8/09 sin que mereciera críticas de Morales, Solá, Carrió o de Clarín.- Desde hace aprox. un mes arrecieron los comentarios periodísticos respecto del desdoblamiento de las elecciones en la CABA y las diferencias entre Mauricio y Michetti al respecto.- No recuerdo un solo planteo de los medios o de la oposición cuestionando la ética o la institucionalidad de esa decisión.- De hecho hace un par de días Macri efectivamente decidió adelantar las elecciones en la CABA y no creo que fuera porque pensaba que esa decisión beneficiaba a los K.- Ni Carrió ni Morales, ni Solá dijeron ni mu.- Me molesta la hipocresía.- Realmente preferiría que nadie manipulara las fechas de las elecciones en función de circunstanciales y supuestas ventajas de su sector, pero si se admite sin protestar que los opositores utilicen esa herramienta a piacere, parece poco serio que se rasguen las vestiduras cuando la otra parte hace lo mismo.- Saludos, Capitán Medibacha

Maq said...

Medibacha, coincido en que los medios tienen una lectura más bien desfavorable hacia el gobierno, pero no todos los ejemplos que das son equivalentes al nacional. En Catamarca no hubo adelantamiento, sino que la constitucion provincial establece (art. 91) que las elecciones tienen que ser algun domingo de marzo. Y en otras provincias la ley o la constitución simplemente dicen que el ejecutivo tiene la potestad de fijar la fecha (habitualmente, estableciendo que debe ser al menos 60-90 días antes de que los electos asuman el cargo). En este caso, hay una ley nacional q fija la fecha pero el gobierno pretende cambiarla.

Anonymous said...

distressed, podrias aprender un poco charlando con los que saben de politica o hasta leyendo un poco los diarios... siempre le das mil vueltas a temas que entiende hasta un chico de 5 años

Moria said...

Una pregunta de onda: el poder tiene "increasing returns"? Cómo se compatibiliza eso con aquéllo de "el poder desgasta" o "el ciclo electoral"? Más bien su desempeño parece una curva, pero estoy abierta a argumentos y fuentes.

Anonymous said...

Maq: De igual modo la Constitución Nacional establece que el Congreso de la Nación puede modificar el cronograma electoral mediante ley sancionada con una mayoría especial.- Nadie discute las facultades jurídicas de los gobernantes sobre el tema.- Lo que está en cuestión es que utilicen esas facultades para obtener ventajas para sus partidos y en esa conducta creo que han incurrido tanto la oposición (en los distritos que gobierna) como el Gobierno Nacional.- Por ello entiendo como hipócrita las críticas de quienes, cuando les toca, hacen exactamente lo mismo.- Ej. de Alfonsin en 1989 mencionado por el Criador.- Saludos, Capitán Medibacha.-

Rodrigo said...

Repito, el caso de Alfonsín en 1989 no es igual, porque el anuncio del adelantamiento se hizo con mayor antelación a la fecha de los comicios (alrededor de 6 meses, si no recuerdo mal), por lo que -- si bien podía beneficiar al oficialismo de entonces, que lo hizo con ese propósito -- no perjudicaba directamente a la oposición, que tenía todo el tiempo necesario para elegir candidatos, cerrar alianzas, buscar financiamiento, etc.

En este caso, el tiempo es realmente exiguo y es evidente que complica los planes de los partidos de oposición, que estaba trabajando con otros tiempos.

Finalmente, y como comentario adicional, las formas y los estilos también importan.

Saludos,

Anonymous said...

Rodrigo,

En terminos de competencia electoral, no se puede beneficiar el oficialismo sin perjudicar a la oposicion, como vos decis que ocurrio en el 83.

Diego F. said...

Criador: me gustó el post, aunque mucho mejor aún el desarrollo que hace en los comentarios. No tengo mucho por agregar, sólo quería expresar mi apoyo.
Saludos

Rodrigo said...

Respondiendo al Anonimo,

El beneficio para el oficialismo de adelantar las elecciones -- tanto en el 1989 como ahora -- es presunto. El que lo hace cree que va a sacar más votos si se vota antes. A priori no sabemos si esa ventaja se va a materializar en las urnas.

El perjuicio a la oposición, en este caso, es concreto: Se le acortan, en forma drástica y repentina, los tiempos para cerrar alianzas, candidaturas, fiscalización, financiamento, etc.

Esto no sucedió en 1989 porque el adelanto se anunció con una antelación de 6 meses.

Hecha la aclaración, obviamente coincido con el comentario, en términos generales.

Moe said...

uyyyyyyyyy,

El criador es un bilardista de la rational choice. No porque pueda ser modelado esw que esta justificado.

Guada, que "rational choice" puede ser no racional. No todo lo que puede ser mdoelado como "rational choice" es comportamiento racional.

Anibal said...

Suponer que los agentes son egoístas racionales es una pavada y una falsedad. A veces son un egoístas, a veces racionales, a veces las dos y a veces ninguna. Tá demostrado experimentalmente, lo que pasa es que economistas y politólogos prefieren seguir jugando a sus jueguitos matematicosos chantunes en vez de prestar atención a la empiria.

Ana C. said...

Exacto.

Anonymous said...

Criador, por empezar que no me parece tan grave que el gobierno quiera adelantar las elecciones sin consenso imponiendo su mayoría en las cámaras. Es válido y está dentro de las reglas de juego. Pero el caso del adelantamiento que dispuso el gobierno de Alfonsín fue muy distinto. Por empezar que en aquella época no existía una ley que impusiera una fecha, pero así y todo el gobierno no tomó la decisión sin consultar a los dirigentes de las fuerzas más importantes de la oposición de ese momento. En el libro "Alfonsín responde", Ed. Tiempo -1992, pág 8, El mismo Alfonsín dice: "Uno de los errores más graves que cometí fue haber adelantado tanto la fecha de las elecciones, llevándolas al 14 de mayo, cuando en realidad los tiempos previstos por la Constitución nos permitían llegar hasta el último domingo de julio..." "Antes de tomar la decisión, que me fue propuesta por interlocutores muy respetables, consulté con el Presidente del Partido Justicialista, a la sazón el Dr. Cafiero, y con el presidente de la ucede, el Ing. Alsogaray. Coincidimos en la conveniencia de que las elecciones se realizaran en mayo para que lo más intenso de la campaña electoral no se llevara a cabo durante los meses de invierno". O sea, tenía discrecionalidad para fijar la fecha y a pesar de ello busco establecer una por consenso. Creo que las situaciones y los modos fueron bastante diferentes como para hacer comparaciones tan lineales.