Monday, April 16, 2007

Un semiólogo a la derecha... bien a la derecha...

Evo no escarmienta. O mejor dicho, sí. Porque por más que iniciamos una contundente prédica en contra de su reforma al sistema de justicia boliviano, Evo insiste con los latigazos, aunque, aclaran ahora, los latigazos serían más bien "simbólicos". Si esto fuera la Nah, diríamos que después la iglesia va a venir a proponer "hogueras imaginarias" (por si a Giordano Bruno le quedó algún órgano no chamuscado), los militares "picanas de mentirita" y Bin Laden "terroristas suicidas con onda". No vamos a caer en tal exageración, pero sí vamos a insistir en nuestro solitario llamado a los garantistas del mundo, uníos, porque como una vez le escuchamos decir a Lucho Maira, ex militante de la izquierda dura chilena, después de la segunda sesión de torturas uno empieza a valorar el hábeas corpus. Es cierto, con ese nombre latino y europeizante el hábeas corpus ha de ser diabólico: "El ministro se jacta de no haber leído ningún libro de ninguna especie en años porque no quiere nublar su mente con conceptos europeos. ´Hemos estado en manos de los que han leído libros y usted sabe en que situación está nuestro planeta tierra´". Esta última frase es impagable. Ni Aldo Rico llegó a tanto. Aún si uno creyera que la situación del planeta es peor a épocas donde no existía la escritura (y por ende no existiría este blog, y el Criador estaría haciendo cosas más importante ahora, como cazar jabalíes o destruir tribus vecinas), lo que no queda claro es el vínculo lógico entre leer libros y destruir el planeta. Pero seguro que eso de la lógica salió de algún libro. ¿Cuántos latigazos por leer? Ah, no, yo soy blanquito: yo sí tengo derecho a un abogado (si no me alcanza para un Böhmer o un Zaffaroni, me conformo con un Jackie Chiles).

4 comments:

Cristoforo said...

Para respetar la cultura de los puebos originarios ¿porque no incluir también en la reforma el reestablecimiento de los sacrificios humanos?

Ayer mismo daban en el cable un documental muy interesante sobre esta práctica tan autoctona, que impresionó a los no precisamente delicados europeos cuando llegaron a estas tierras. La verdad es que quedaban muy lindos y muy artisticos esos palos larguisimos que atravesaban a decenas de calaveras una al lado de la otra.

Es una pena que un arte tan genuino y tan telúrico se haya perdido.

nicolás said...

Vos ves, criador, que aún con todo el esfuerzo por definirlo, el asunto pasa por ser pensable (usemos eso antes de interesante o complejo). La prédica rajante que venís llevando adelante se ve favorecida por los fatales comentarios de ese ministro boliviano que le da por latiguear mujeres y confundir derechos humanos con yerra; pero también, convengamos, se ve disminuida en su esplendor por los extremos relativismos que azotan (me gusta el término) los comentarios de tu post anterior y, me temo, este mismo.

Mariano T. said...

Es interesante la tensión que existe entre el muy progresista respeto a las culturas primitivas y exóticas (que llega al relativismo cultural absoluto), y lo reaccionarias y machistas que éstas son en realidad.

Ulschmidt said...

Adhiero a Mariano T. ... Evo en todo caso es "auténtico" y representativo al llevar adelante esto de la "justicia de las comunidades" (que es juridicamente aberrante y racista: justicia especial para grupos étnicos; como el apartheid o el nazismo) y los que quedan en evidencia son los blanquitos adherentes a una idílica (y jamás existente) visión de la sociedad indígena.